Tierra, precisión y tiempo. Los tres grandes ejes del método artesanal de Martell, un talento y una pasión transmitidos en secreto desde 1715.

Método artesanal TIERRA

TIERRA

La región vinícola de Cognac se divide en seis zonas de viñedos —los llamados crus— en la comarca de Charente, próxima al Atlántico. Esta tierra luminosa y clara disfruta de un suave clima oceánico que favorece el crecimiento de la uva. La riqueza y complejidad de estos crus aportan al cognac sus aromas característicos: sedosidad, elegancia, notas florales, fruta confitada y especias suaves.

Es la singularidad de Les Borderies la que dota a los cognacs Martell de su elegancia y sutileza incomparables.

Cuando Jean Martell funda la Casa, lo hace pensando en Les Borderies, el más pequeño y valioso cru de la región de Cognac. La variedad de uva ugni blanc que crece en su suelo arcilloso con arena de sílice aporta al «agua de vida» sus característicos aromas florales y excepcional sedosidad. Es la singularidad de este terroir la que dota a los cognacs Martell de su elegancia y sutileza incomparables.

Método artesanal DESTILACIÓN

DESTILACIÓN

Los vinos más claros, elaborados a partir de las uvas de los mejores crus, comienzan su transformación en agua de vida con el proceso de destilación.

Para garantizar la autenticidad de su sabor, los vinos se continúan calentando en los alambiques de cobre tradicionales de la Casa. Mientras fermentan lentamente, los vapores acumulados en la montera del alambique viajan a través del cuello de cisne hasta precipitarse por el serpentín, donde se condensan para transformarse en un licor de color claro y cálido. Martell es la única de las grandes Casas de Cognac que solo destila vinos claros —de los que se eliminan todos los sedimentos e impurezas— con el fin de obtener un aguardiente excepcionalmente puro y fino.

Martell es la única de las grandes Casas de Cognac que solo destila vinos claros, un método extremadamente singular que dota al resultado final de un carácter único.

Se trata de una operación muy delicada que requiere la más absoluta atención del Maestro Destilador y su equipo. La transformación de un vino afrutado en un aguardiente perfecto implica una gran precisión en el control del tiempo y la temperatura de las destilaciones.

Método artesanal ENVEJECIMIENTO

ENVEJECIMIENTO

En la oscuridad y el silencio de las bodegas Martell, el aguardiente reposa, aletargado, viendo pasar los días. Los meses. Los años. El tiempo, adormecido, se desdibuja. 

Pero dentro de las barricas de roble se está produciendo una maravillosa transformación, lenta e imparable. La madera de roble, elemento vivo, aporta su estructura y precioso color ambarino al agua de vida. En contacto con la madera, el aguardiente recorre la última etapa de su viaje aromático.

Desde su fundación, Martell ha optado siempre por barricas de roble de grano fino flexibles. Esta madera tiene la peculiaridad de transmitir al aguardiente sus aromas suaves y equilibrados, aportándole notas de vainilla, frutos secos, frutos rojos, chutney y flores secas.

La madera con la que se elaboran las barricas de Martell proviene de robles tipo «tronçais». Estos árboles se plantan a poca distancia unos de otros, lo que les resta luz y ralentiza su proceso de crecimiento. El resultado es una madera de roble de grano fino, con unos anillos más compactados. Las barricas fabricadas con ella aportan al aguardiente que atesoran en su interior un sabor amaderado más ligero y delicado.

 

Los aguardientes son completamente incoloros cuando se trasladan a las barricas de roble. Es en el contacto con la riqueza de matices de la madera donde adquieren su característico tono ambarino.

 

Si la elección de la madera afecta al sabor del cognac, el tipo de barrica no es menos importante. Si se elaboran con madera completamente nueva, su impronta puede ser excesiva, mientras que las barricas que ya han albergado aguardiente en su interior confieren un sabor mucho más sutil.

El toque definitivo de las barricas proviene del «tostado», un proceso en el que se quema ligeramente su interior para ayudarlas a liberar la complejidad de sabores que encierra el roble. El resultado final también depende de este proceso, ya que cuanto más se tuesten mayor presencia adquirirán las notas amaderadas. En Martell se opta por un tostado ligero para preservar el sabor del aguardiente. 

Tal es la complejidad de las combinaciones que el Maestro Bodeguero debe tener en cuenta antes de decidir el tiempo y el método de envejecimiento de un aguardiente, a veces, incluso, forjando sus características finales con décadas de antelación.

Método artesanal ENSAMBLAJE

ENSAMBLAJE

Es una cuestión de tiempo. Algunos aguardientes maduran a los 2 años (el periodo mínimo de envejecimiento para el cognac), mientras que otros tardan 20 o incluso 70. La responsabilidad recae sobre el Maestro Bodeguero, cuya atenta mirada sabe ver el momento en que ha desarrollado todo su potencial.

Una vez alcanzado este punto, el aguardiente abandona las barricas de roble para reposar en damajuanas. Esto detiene el proceso de envejecimiento y conserva el cognac en su punto álgido. Los que mayor potencial presentan se almacenan en la bodega Jean Martell, donde algunos de ellos descansan durante siglos aguardando a convertirse en algunos de los más singulares y exquisitos cognacs.

Todos los aguardientes tienen un carácter único que depende de las condiciones que experimenten durante el proceso de envejecimiento: el tipo de barrica de roble, el tiempo empleado en la maduración o el cru de donde proviene, entre otras. Como si se tratase de una simple nota en una compleja sinfonía, el Maestro Bodeguero debe saber cómo introducir y combinar cada tonalidad para crear una armonía perfecta.

«Un Maestro Bodeguero es una figura comparable a la del padre que cría a sus hijos y es capaz de reconocer y potenciar las cualidades que les harán destacar cuando maduren.» Christophe Valtaud.

El proceso de ensamblaje determina el inimitable bouquet que tendrá el cognac durante toda su vida. El Maestro Bodeguero dispone de una paleta de sabores tan amplia como compleja a partir de la cual, y siguiendo la receta original, debe construir la personalidad de cada producto. El hecho de que el aguardiente sea ligeramente distinto cada año en función de las condiciones climáticas y la vendimia solo complica aún más la tarea.

CHRISTOPHE VALTAUD

CHRISTOPHE VALTAUD

Hay mucho en juego. Fomentar y crear un ensamblaje perfecto que perpetúe el estilo tricentenario de la Casa y respete el talento y el conocimiento transmitido de Maestro a Maestro desde el propio Jean Martell en persona. La nariz perfecta, una paleta incomparable y un don casi mágico para la alquimia. Sí, la responsabilidad que recae sobre el Maestro Bodeguero Christophe Valtaud es tremenda.